RUEDA MEDICINAL

La curación es un viaje. Implica salir de nuestros roles habituales, nuestros guiones convencionales e improvisar un camino de baile. Con demasiada frecuencia nuestras vidas se canalizan en patrones estrechos, seguros, establecidas en rutinas mortales. Algunos de nosotros queremos salir de ahí. Algunos queremos salir y despertar el poder enterrado dentro de nosotros.

Gabrielle Roth

Las ruedas medicinales originales eran construcciones de piedra erigidas por los pueblos aborígenes del noroeste de EEUU y el suroeste de Canadá. No se sabe con exactitud para qué se utilizaban. La primera vez que se les denominó “rueda medicinal” fue en el siglo XIX.  El término medicina se refiere a cualquier cosa que promueva la armonía en una persona, o en una persona y sus relaciones.

La visión contemporánea de la rueda medicinal se debe a Hyemeyohsts Storm (1972). Combinó la rueda medicinal original con los símbolos circulares de la ceremonia de la Danza del Sol. Desde entonces la rueda medicinal se suele representar como un círculo dividido en cuatro cuadrantes o direcciones: Este, Sur, Oeste, Norte.

Las cuatro direcciones pueden relacionarse con los diferentes elementos, las estaciones, los aspectos del ser humano y las etapas de la vida. Diferentes versiones relacionan  cada cuadrante con elementos distintos.

Aplicada al ser humano, cada dirección contiene un aspecto de luz y de sombra, y sugiere un trabajo de crecimiento específico centrado tanto en el ego como en el yo auténtico. 

Casi todas las versiones contemporáneas de la rueda medicinal enfatizan la necesidad de armonía y equilibrio, tanto en uno mismo como con todas las criaturas y grupos sobre la tierra. También proporciona un recordatorio gráfico de que el cambio es inevitable, que la vida es un proceso de desarrollo y que la búsqueda de la plenitud y la integridad es un objetivo que merece la pena alcanzar.

 ESTE

Iluminación, ver el mundo sin espejismos, tal y como es. Nuevas preguntas, nuevos cuestionamientos.

OESTE 

 Introspección, el inconsciente.

SUR

 Inocencia, confianza, curiosidad y exploración. Percibir de cerca la naturaleza de nuestro corazón.

NORTE

 Inteligencia, conocimiento, sabiduría.

CENTRO

el centro de la propia vida y el equilibrio perfecto de todos los elementos que la rodean.

Cuando recuperes o descubras algo que nutra tu alma y te traiga alegría, preocúpate de hacerle un hueco en tu vida.

Jean Shinoda Bolen

DANZENTO Y LA RUEDA MEDICINAL

Tomamos la rueda medicinal como una representación simbólica de la vida, de la naturaleza y de nuestro lugar en ella. Una forma de entender los ciclos de la vida y las energías que influyen en ellos.

Nos ayuda a explorar espacios personales y grupales inexplorados o ignorados. Espacios físicos, mentales, emocionales, espirituales o sociales. Nos ayuda a buscar una armonía que funcione para nosotros, aquello que contribuya a nuestra salud y bienestar y ayude a vivir acorde con quienes somos realmente, o quienes queremos ser.

Podemos encontrar el equilibro en el movimiento, en la danza o en la quietud. 

Utilizo la rueda medicinal como una puerta a tu territorio personal, para explorar tu propio proceso tal y como se va desplegando. Como un punto de partida para crear nuestro propio mapa personal. No me interesa la rueda medicinal, me interesa tu rueda medicinal; no me interesa el mapa, me interesa tu territorio.  

No soy un chamán ni pretendo serlo. 

 

  • En ocasiones podemos recorrer este mapa mediante la danza y el movimiento. Otras veces lo recorremos mediante la quietud o la palabra. También mediante la expresión creativa.

 

  • Tu puerta de entrada puede ser diferente cada vez: unas palabras, un recuerdo, un sueño, un anhelo, una sensación que no sabes nombrar.

 

  • A veces no hace falta buscar nada ni pretender responder nada, sólo explorar tu propio territorio y recorrerlo con curiosidad, atención, compasión y humor.
Las puertas al mundo del Yo salvaje son pocas, pero preciosas. Si tienes una cicatriz profunda, eso es una puerta; si tienes una vieja, vieja historia, eso es una puerta. Si amas al cielo y al agua tanto que casi no puedes soportarlo, eso es una puerta. Si anhelas una vida más profunda, completa y sana, eso es una puerta.

Clarissa Pinkola Estés